CUANDO RECUPEREMOS LA MAGIA
Todavía recuerdo cuando
estando en mi universidad, los días viernes realizaban en la sala de
audiovisuales un ciclo de cine arte, lo que más recuerdo de ese lugar fue el
día que por recomendación de unos compañeros entre a ver una película llamada
los niños invisibles. Esta película de hermosa composición y tema sencillo
trataba sobre varios temas ya muy vistos en Latinoamérica, pero por encima de
todo hablaba de la inocencia, la inocencia de estos niños que creían poder hacerse
invisibles creyendo en la magia, lo que ayudado por un culebrero de paso y
combinado con la superstición de viejos y rezanderas les daba a ellos en su
entendimiento del mundo, material suficiente para saber que eso se podía lograr.
La inocencia de estos niños se combina con historias que en Latino América se
pudieron vivir miles de veces, pero generaba una hermosa nostalgia al ver que
todos tuvimos una época más sencilla.
Como los niños de esta película,
todos creímos, preguntamos y confiamos, buscamos magia y criaturas mágicas en
cada esquina, pero las personas son crueles y así mismo el mundo solo da lo que
entendemos que debe dar, poco a poco nos quitaron la magia, ya los ratones no recogían
nuestros dientes, los cumpleaños se volvieron un día más y toda celebración no es
mágica, es comercial. Perdimos nuestra capacidad de asombro y esa magia que cuando
niños buscábamos lo cambiamos por incredulidad y cinismo.
Podemos dar miles de vueltas
buscando el momento exacto en que perdimos el sentido propio de nuestra
existencia, o bien muchos como yo, pueden recordar el momento exacto en que desilusionados
se dieron cuenta que el mundo era más frio y competitivo de lo que nos habían contado;
y después de tal descubrimiento siguió la reflexión, muchos deciden buscar su
nuevo mundo, otros culpan a su familia por creer que les mintieron, y otros solo
se inclinan de hombros y dicen el mundo es así, y es posible que todos nos
equivoquemos.
Nuestros padres jamás nos
desearon mal, nos dieron infancias muchas veces felices y protegidos, nos
mostraron el mundo que fueron incapaces de conseguir, por el que ya no quisieron
luchar y en algún momento decidieron que debíamos tomar la antorcha, luchar por
ese mundo que ellos nos mostraron y que bien podía ser mejor. Por ello nuestra
misión principal debería ser el demostrar que podemos, y que el mundo debe ser
un lugar bueno y cálido, situación nada fácil en un planeta que nos quedó
pequeño y unos pocos controlan al extremo de hacer creer a muchos que los
recursos se acaban no por la explotación indiscriminada, sino porque no
reciclamos 438 kilos de basura anual, en vez de tomar ellos responsabilidad por
las ciento noventa mil toneladas de basura que producen las empresas en ese
mismo tiempo, y cuando nos presentan las pruebas estamos ya obnubilados por el
sistema, sentimos pereza y al no estar en televisión preferimos decir que es
mentira en vez de darle rienda a nuestro inquisidor cerebro, y poner algo más de
esfuerzo por nuestros hijos, la comodidad nos vuelve perezosos, orgullosos y cínicos.
Los que buscan un nuevo mundo
en su mayoría lo hacen a expensas de los demás, permiten alimentar su codicia y
acumular al máximo sin importar las consecuencias que esto genera en todos,
acumulan riquezas sin sentido, solo guiados por la idea que acumular sin
distribuir y sin ética es igual al éxito, ellos son los que se dedican a
acomodar al hombre para que este no piense, no cambie, no mejore, convierten
todo en un discurso polarizado con opción al odio y los cómodos y perezosos ,
los que creen estar bien, o que van a
formar parte de este grupo prefieren atacar en vez de razonar, entienden que
las emociones viscerales pueden alterar al hombre y destruir su razón, crean
odios y miedos, basados en mentiras y censuras hasta crear la famosa GRAN
MENTIRA, logrando que muchos como ganado
la repitan cual verdad inquebrantable
También están los que buscan
un nuevo mundo con esfuerzo conjunto y quieren crear el mundo que nuestros
padres nos hablaron, ese en el que todos vivimos, en el que respetamos a los
seres vivos y la tierra como tal, muchos son titanes que solos han logrado
colocar palabras en la boca de los gobernantes obligándoos a mejorar el
ambiente (aunque sea un poco), estos tienen mi admiración son Ulises en el
mundo de Polifemo, donde poco a poco estos cíclopes tragan a sus tripulantes y
sus victorias mínimas dan apoyo mas no descanso, son hombres y mujeres incansables
quienes con su labor han logrado mejorar el mundo de todos pero muy poco, pues
son pocos hombres y están poco acompañados. Por ello invito a quien me lea a
acompañarlos, no tienen que estar siempre, a veces palabras de apoyo, ayudas económicas
mínimas, otras veces escuchar sus recomendaciones, ver sus vídeos, compartirlos
y creer en sus ideas, el simple hecho de desconectar un electrodoméstico que no
se usa, no votar basura al mar, son actos pequeños que demuestran están siendo
escuchados podemos agradecerles y mostrarles que estamos con ellos.
No pido, ni solicito un tipo
de ayuda específica a una causa específica, pido que leamos y aprendamos sobre
estas causas alejados de rencores y preconcepciones, una vez hecho esto,
sigamos esa causa que nos convenció y apoyemos a quienes llevan el banderín,
les aseguro que los que han estado incansablemente trabajando por nuestro
mundo, nunca quisieron la fama y ciertamente no quieren sentirse solos en su
lucha, en esta época de medios masivos aun compartir sus opiniones puede
generar avalanchas en las que uno ayudo, y porque no tal vez nuestros bisnietos
logren seguir viviendo en este mundo y mejor aún sea el mundo que soñamos para
nuestros hijos.
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